En un pueblo azotado por la sequía, una madre despierta a su hija para comer: vendió la máquina de coser por pan. Llega la noticia de que uno de los gemelos Silva regresó tras un derrumbe; en la casa confrontan al hombre porque nadie puede distinguir entre Andrés y su hermano Javier. La discusión escala cuando alguien afirma que Andrés murió, provocando llantos, reproches y miedo por el futuro de la familia. Vecinos y parientes se acercan a la casa; el episodio termina con una voz en la puerta preguntando: '¿Quiénes son?'
Una banda irrumpe en una casa; la madre y su hija Camila son atemorizadas y la invasión deja a Camila herida mientras los asaltantes planean esconder cadáveres y huir. Vecinos llegan y suplican salvarla; en el tumulto aparece un hombre dado por muerto. Él admite no ser Javier sino Andrés Silva y confiesa haber fingido su muerte hace tres años, vendiendo pertenencias por necesidad. La madre y Elena lo acusan de abandono. Queda por decidir si lo denuncian y cómo actuar ante la identidad revelada, mientras sigue incierto el destino inmediato de Camila.
En un pueblo, Sofía es señalada por apropiarse de Andrés y por llevarse a Camila; la madre de Camila la acusa y la multitud exige que Andrés la salve, pero él se marcha. La protagonista recupera la movilidad de sus manos y, tras hablar con doña Carmen, acepta buscar un nuevo compañero para asegurar el futuro y la educación de Camila; doña Carmen se ofrece a hablar con posibles pretendientes. Cuando todo parece reconfigurarse, avisan que Camila fue vista en la entrada del pueblo peleando con alguien, y la protagonista corre a verla.
En una disputa doméstica por un libro que Camila dice haber ganado limpiando la casa de la abuela García, la prima lo arrebata y Camila cae al suelo. La madre interviene y surge Carlos, señalado por haber enseñado a la prima a insultarlas: las llaman analfabetas y las acusan de ser brujas responsables de la muerte de Andrés. Una mujer adulta, llamada cuñada, empuja a Carlos en defensa, y la familia le reprocha haber agredido a un niño. El episodio termina con la familia presionada: ¿creen ellos también que madre e hija son culpables?
En una reunión vecinal se confronta a una mujer (su cuñada) por haber empujado a un niño que molestó a Camila; los rumores sobre "lo de Andrés" llegaron a Carlos. La familia exige disculpas y el cuñado pide distancia; ella se niega y exige el libro del niño, alegando justicia y que, como viuda, debe mostrarse firme. La madre llora por no poder protegerlo. La discusión escala entre amenazas de denuncia escolar y reproches. El giro: el niño no es Javier sino Andrés Silva. La revelación paraliza al grupo y deja abierta la decisión sobre disculpas o denuncia.
Javier Silva reclama ser el hermano mayor y se erige guardián tras la muerte de Andrés, mientras alguien promete desenmascarar la farsa. Carmen presenta a Santiago, viudo con un niño, para conocer a Elena; la visita incluye a la hija de Elena, Camila, que recibe un dulce. Los vecinos alaban la tierra de Santiago y aconsejan a Elena darle una oportunidad; Carmen insiste en aceptar educadamente el ofrecimiento. Elena queda sorprendida y a punto de decidir cuando, desde la escena, suena un grito: "¡No lo aceptes!", dejando la elección en suspenso.
Una discusión familiar estalla cuando Elena anuncia que piensa casarse de nuevo tras la muerte de Andrés hace tres años. Su cuñado, el señor Silva, y Javier se oponen por el luto, mientras otros defienden que la sociedad cambió y no hay prohibición. La discusión escala cuando Javier afirma haber enviado dinero y cupones, y Camila revela que la tía nunca ayudó; ella y su madre llevan meses sin comer bien. La revelación desmiente la ayuda proclamada y deja la legitimidad de las objeciones en duda. Elena debe decidir si sigue con la boda; su respuesta queda pendiente.
En una disputa familiar, el cuñado recrimina a Sofía por no entregar la mitad del salario y los cupones de carne prometidos a Elena. Sofía admite que usó los cupones para alimentar a su hijo Diego, que tenía hambre. Otro familiar insiste en que la sequía dejó la cosecha mala y que, si Elena no se casa, sufrirán falta de comida. Un hombre se compromete a llevar la mitad de su salario y cupones cada mes. El niño Carlos se niega a dar sus cupones a Camila, y la decisión sobre la boda queda en suspenso.
En la casa de doña Carmen, Elena, viuda que cría a Camila, enfrenta a su cuñado Javier y a otros que cuestionan su posible nuevo matrimonio. Javier la culpa por aceptar ayuda y se ofrece como solución, prometiendo mantenerla y evitar que trabaje en el campo; los vecinos lo critican. Doña Carmen y Santiago la defienden; Elena, cansada de humillaciones, abofetea a Javier y le exige que no se meta. La discusión escala cuando Javier declara que no permitirá que se case otra vez; queda en el aire si podrá impedir la decisión de Elena.
Vecinos acusan a Santiago de obtener tierras ilícitas y amenazan con denunciarlo para redistribuirlas; Santiago se retira. Tras su salida, la atención pasa a la familia: Elena insulta a Javier, su cuñado, y lo tildan de cobarde por impedir que su cuñada vuelva a casarse. Surge una sospecha mayor: quizá el muerto fue Javier y el hombre vivo es Andrés. Como pruebas citan el mejor rendimiento escolar de Andrés y una marca de nacimiento roja en el brazo derecho que, según la abuela, solo tenía Andrés. Deciden comprobar su brazo; la verdad queda en suspenso.