Maite despierta en medio de una revisión aduanera tras un golpe en la cabeza; la confunden con una muerta y la ridiculizan por su aspecto. Al mirar alrededor comprende que se reencarnó en otra mujer con su mismo nombre, famosa en la casa como 'la cerda gorda', con 100 kilos y un hijo de cinco años. Personas presentes (incluido Carlos) la insultan y la humillan públicamente; Nuria y Sofía reciben la orden de desfigurarle la cara. La escalada la deja sin recursos y sin saber el futuro de la novela, con su integridad en riesgo.