En la casa, una mujer ordena al mayordomo preparar la llegada de la señora y evitar que ella haga quedar mal al comandante. Pero enseguida dispone humillar a Eva y a su acompañante: amenazan con arrojarle agua sucia, exigen un vestido muy ajustado que marque la grasa y prohíben cualquier transporte para obligarlos a llegar caminando; además, ordenan culpar al comandante si alguien pregunta. La escalada convierte la recepción en un montaje para ridiculizar a Eva y dañar al comandante. Queda pendiente cómo reaccionarán el público y la defensa del comandante.