En la casa del comandante, Eva es sujetada por un agresor armado mientras Carlos y su hijo intentan intervenir. El niño declara que “Maite es mala” y defiende a su madre; otros los insultan con apodos. El atacante reprende al niño, amenaza con bofetadas y exige silencio; luego saca el arma y desafía a Carlos a disparar. El agresor sugiere que, si mata al protagonista, quizá pueda "volver", elevando la amenaza de humillación a riesgo mortal. Queda pendiente la decisión inmediata de Carlos ante el disparo inminente.