Tras recordar que Omar prometió repartir ganancias pero los traicionó y expulsó a Esteban, Isabel y Camila, Esteban sufre la acusación y la culpa; Camila se responsabiliza. De pronto despierta en la fábrica en 1988 y se da cuenta: volvió a nacer. Lo obligan a trabajar, su hermano mayor lo reprende y lo amenaza si responde, y lo apuran porque Maite espera cenar. El giro revela una segunda oportunidad: no dejaría que sufrieran si pudiera volver a vivir. Queda por resolverse si usará este regreso para reparar la traición y evitar la ruptura familiar.