Ante la falta de arroz, Esteban intenta pescar en el río pero su red se rompe y se queda sin recursos. Aparece Hugo, su amigo, quien lo acompaña y le ofrece arroz; trae un cubo lleno de criaturas que resultan ser cangrejos de río. Ambos reconocen que, en los años 80 y sin costumbre local, aquello podría ser una oportunidad para ganar dinero. De vuelta en casa, Hugo alimenta a Isabel con papilla; Camila despierta y otros comentan la atención de Esteban. Al final revelan que Isabel tiene una quemadura, dejando sin resolver cómo cuidarla y qué consecuencias tendrá.