Javier despierta transportado a una época de hambruna y descubre que es el único varón que queda de su familia. Sus cinco hermanos mayores ya murieron y solo permanecen las cinco cuñadas y una sobrina pequeña, que lo miran como última esperanza. Le ofrecen lo último de comida; se desvanece por el hambre y las mujeres lo cuidan, recordándole que antes fue un canalla que no las valoró. Ante la presión de mantener a la familia, Javier decide cambiar y promete cuidarlas, pero aún debe hallar cómo conseguir alimentos y sobrevivir.