En la casa de los Santos, la cuñada impone su autoridad y amenaza con echar a las mujeres si la desafían. Sofía revela que no queda comida; la cuñada ordena a Irene y Lucía buscar hierbas comestibles y les prohíbe entregárselas a Catalina, advirtiendo que eso los condenaría a más hambre. Paola sugiere abandonar a Javier, pero otros defienden que es su cuñado y deben cuidarlo. La cuñada reprende las críticas y exige lealtad; las mujeres se disculpan. Al final, Javier es interpelado: debe tomar una decisión que decidirá si la casa mantiene la unidad o sufren la expulsión.