Javier Morales es condenado a diez años por operar un casino ilegal. Sus padres y su prometida lo presionan para que asuma la culpa por Diego, adoptado y con mala salud; envían pruebas a la policía y exigen que firme la confesión. La policía lo arresta. En prisión recuerda su secuestro de diez años y conoce a un benefactor que descubre su habilidad con las cartas y le pide usarla para combatir el juego. En casa Diego cumple años y la familia depende de él; queda por ver si el sacrificio de Javier salvará a Diego.