En la fiesta de cumpleaños de Diego, hijo adoptado, Javi aparece recién salido de prisión sin avisar. La familia lo reprende por su aspecto y por sentirse desplazado: solo celebran al adoptado. En un giro, alguien en la reunión admite: "Por mi culpa fuiste a prisión", y Diego responde que no quiere vivir y amenaza con suicidarse si lo culpan. La madre protege a Diego y acusa a Javi de provocarlo; Javi insiste en que todo es un show. La atmósfera queda rota: la familia dividida y la amenaza de Diego sigue inmediata y sin resolver.