En la universidad, Emilia se aparta de un hombre que la sigue; él confiesa que se enamoró a primera vista y recuerda que entrelazaron dedos. Las autoridades encuentran a Su Alteza León: su localizador fue apagado y debe quedarse bajo vigilancia en la casa segura, pero él promete resolverlo y reaparece, mientras se murmura que su frialdad es una farsa. Se deposita un pago de tres millones por los planos de Plutón a un comprador misterioso, quien espera quedar en paz con los Suárez. Emilia termina siendo objeto de burlas por sus modelos básicos y debe responder.