Emi, aún dolorida tras desarmar un mecha, pide volver a su residencia, pero la Guardia Imperial ha trasladado sus pertenencias a la Torre Estelar. Tras confirmar su identidad, la anuncian bienvenida a casa y revelan que Su Alteza León, usando privilegios imperiales, cambió su alojamiento por el ático y lo registró para cohabitación. León insiste en que "los esposos deben dormir juntos" y declara: "viviremos juntos". El episodio concluye con Emi obligada a afrontar la cohabitación impuesta y la urgencia de decidir cómo ambos mantendrán un perfil bajo.