La princesa Inés regresa a su reino acompañada de su esposo, un hombre con aspecto humilde que genera desdén en su padre y la corte. El padre cuestiona la decisión de Inés de casarse lejos y teme que la presencia de su esposo afecte su imagen. A pesar de la crítica por la falta de regalos y la apariencia pobre, Inés intenta demostrar sinceridad y respeto. Cuando surge la duda sobre un jade que traen como obsequio, la escena termina sin resolver, dejando en el aire la verdadera importancia del regalo y la aceptación del esposo en la familia real.