La familia Gómez es llevada ante un tribunal cuando la nuera de los Lago la acusa de traición y humillación. Los Gómez claman inocencia y suplican perdón mientras la acusadora enumera tres cargos: rebelión y engaño; traición a la familia y la moral; y romper promesas y contratos. La confrontación escala y se ordena la intervención de guardias. Cuando los Gómez piden clemencia, delegados de Baro, Quijas, Rivas y otras, que representan a 32 familias, llegan respondiendo al llamado. El episodio termina con la resolución colectiva pendiente y el destino de los Gómez en manos del tribunal.