En una reunión de líderes se ordena bloquear y arruinar económicamente a la familia Gómez como represalia por provocar a la familia Lago. Empresas y socios cancelan contratos, bloquean cadenas e imponen penalizaciones de 800 mil millones, lo que lleva al tribunal a dictar la quiebra del Grupo Gómez. Miguel es acusado de fraude contractual y será arrestado; su padre presencia la caída familiar. La familia queda desamparada y al borde de la destrucción total; el episodio termina con Miguel detenido y la familia obligada a decidir cómo enfrentar el inminente desmantelamiento.