En Puerto Azul, dominado por tres ligas criminales, Pablo recuerda que su familia fue destruida y entrenó cinco años en artes marciales para erradicar el crimen. Las bandas obligan a una mujer a trabajar en un club y castigan a quien llamó a la policía. Un mentor le ofrece infiltrarse en la Hermandad de los Dragones aprovechando la enfermedad terminal de su líder, Esteban Quiroga, y le dicta reglas claras. Pablo acepta; luego circula un rumor sobre la muerte horrible de Esteban y llega la Sra. de Quiroga, creando un vacío de poder.