En un duelo entre grupos, Víctor ya ganó dos rondas contra miembros de la Liga de los Dragones. Un rival reclama que solo perdió ante él y se acuerda una última ronda: si vuelven a perder, ese bando gana el desafío. El convocante pide más caballeros que enfrenten a su amigo, pero nadie se ofrece al principio. Finalmente alguien de la liga acepta intentarlo. La escena queda en la tercera y decisiva confrontación pendiente; el resultado inmediato de ese combate determinará quién se lleva el desafío.