En la sede de los Dragones, Víctor —jefe de la Hermandad del Leopardo del Agua Negra— irrumpe durante el funeral tras el intento de asesinato contra la señora de Quiroga. Ella lo acusa de enviar al atacante; Víctor lo niega y se generan insultos. El patrón Olmedo ordena ejecutar al hombre capturado para honrar a don Esteban y manda a León a hacerlo. Un asistente cuestiona la orden y sugiere que el agresor podría pertenecer a la liga de Víctor. La ejecución queda en suspenso mientras la acusación amenaza con provocar un conflicto inmediato.