En un puesto de sandías, matones extorsionan al vendedor: lo amenazan, dañan frutas y exigen cuotas por $10. Los clientes prueban sandías amargas y el conflicto escala hasta que aparece Sr. Pablo, quien los reduce, reprende el cobro y les ordena limpiar y buscar trabajo honesto. Después, un hombre pide a Pablo que contrate a su hijo Jaime en la obra; Pablo revela que oculta su identidad como líder del sector construcción porque su hijo cree que solo vende sandías. El episodio termina con una llamada que exige dinero por Santiago, dejando la extorsión sin resolver.