En la fábrica Paz los agresores arrastran a un grupo: el joven Santi, su papá y Nuria, y exigen sumisión y dinero. Tania humilla a Santi y lo compara con Jaime; los atacantes piden disculpas arrodilladas y $100.000 para dejarlos ir. La situación escala a golpes y amenazas; Santi queda herido mientras el padre ofrece una tarjeta con $2.000.000 para que se marchen y promete venganza si dañan a su hijo. El episodio termina con la entrega del dinero y la frase 'Entonces espera a que sobreviva', dejando en suspenso la vida de Santi y la elección de los agresores.