En la calle, el papá de Santiago —identificado como vendedor de sandías— llega a la escena donde Santi ha sido golpeado y una chica está retenida. Un grupo acusa a Santi de meterse con la gente equivocada y establece condiciones: primero que suelten a la chica, luego exigen que el padre se arrodille, pida disculpas y les pague. El padre defiende a su hijo y niega que haya agredido a nadie, mientras las amenazas se intensifican. El episodio termina con el ultimátum: arrodillamiento y pago ahora, o los tres no se van, y él debe decidir.