En un lugar concurrido, Tania es confrontada por alguien que recuerda que su madre está hospitalizada y la acusa de andar con matones. Jaime Sarto, hijo de la familia Sarto de Surel, aparece junto a sus hombres, la humilla con regalos y la sujeta mientras presume que solo él puede satisfacerla. Bajo presión Tania admite que su relación con Santiago fue una misión encargada por Jaime. La confesión desata la furia de Santiago y la violencia de los secuaces; Tania, liberándose parcialmente, amenaza con matar a Jaime. El episodio queda abierto a la respuesta de Jaime y la inminente represalia.