En la tienda de un tendero, clientes desesperados negocian por suministros escasos tras el apocalipsis. El tendero admite que lo que trajo apenas alcanza dos días; un proveedor promete traer lo más urgente pasado mañana. Los cigarros se vuelven moneda dura: varios piden cajetillas y ofrecen lingotes de oro. Llegan pedidos masivos —dos mil salchichas, una camioneta de ramen, grandes cantidades— pero la medicina sigue sin fuente. Roca exige grandes volúmenes y, sin medicinas, las heridas serán sentencia de muerte. El tendero tiene dos días para conseguirlas o todo colapsará.