Una persona sin cultivo es sorprendida en el patio trasero de la sala de alquimia y acusada de demonio por infiltración. La confrontación se diluye cuando llega la hora de comer: una doña celestial y un hada, cansadas de píldoras y frutas insípidas, aceptan probar unas cajas que el intruso trajo del mundo mortal. Preparan y comen ramen instantáneo; su sabor provoca asombro y elogios por su textura y salsa. El giro es que la comida mortal supera lo celestial. Queda la pregunta sin resolver: ¿desde cuándo existe algo así en el mundo mortal?