Un joven vende unas joyas heredadas porque necesita dinero urgente; el comprador acepta descontando comisión y hace una transferencia. En la tienda, Diego anuncia que dejó todo limpio y se oye un estruendo mientras el jefe ordena que tres trabajadores ayuden a descargar un gran pedido como compensación por pérdidas. Los obreros protestan pero acomodan la mercancía; el jefe no los acompaña y admite no haber resuelto lo de las medicinas que necesita Roca y los suyos. Al final, alguien pregunta: "¿Abrí la puerta al lugar equivocado?", dejando la situación sin resolver.