Roca llega con un saquito espacial de píldoras que ya no cumplen: no tienen poder espiritual ni cruzan entre mundos. En la base, un ataque de zombis mutados dejó a Bianca arañada por una garra venenosa; su herida se infecta y la fiebre no cede. Los antibióticos restantes son insuficientes y la gente implora a Roca que la salve a cambio de lealtad. Roca acepta buscar una solución pero calcula que reunir tantos antibióticos es imposible; propone probar las píldoras inmortales. Al final alguien acusa a Diego de vender piedras, complicando la confianza y la decisión.