Un muchacho vendedor presenta a una diosa una muestra de fideos y golosinas terrenales para cambiarlos por píldoras inmortales. La diosa exige mil frascos de las píldoras básicas; al principio lo considera una petición absurda, pero acepta entregar exactamente mil frascos básicos con la condición de recibir novedades regularmente y sin esperar propiedades milagrosas. El muchacho promete cumplir la entrega y la continuidad del suministro; una joven reúne los frascos indicados. El episodio termina con el trato cerrado y la carga sobre el muchacho: mantener envíos constantes y novedades, decisión cuyo cumplimiento queda por comprobar.