Javier despierta transportado a una época de hambruna y descubre que es el único varón que queda de su familia. Sus cinco hermanos mayores ya murieron y solo permanecen las cinco cuñadas y una sobrina pequeña, que lo miran como última esperanza. Le ofrecen lo último de comida; se desvanece por el hambre y las mujeres lo cuidan, recordándole que antes fue un canalla que no las valoró. Ante la presión de mantener a la familia, Javier decide cambiar y promete cuidarlas, pero aún debe hallar cómo conseguir alimentos y sobrevivir.
En plena escasez, una familia lucha por sobrevivir: el pan está duro y los miembros discuten si repartirlo; una madre y Sofía insisten en compartir para tener fuerza y buscar más comida. Tras una búsqueda, la cocina queda casi vacía y solo aparece medio canasto de hierbas; comentan que es un año de mala cosecha y hasta la corteza de los árboles está pelada. Justo cuando la desesperanza crece, alguien descubre un objeto extraño. «¿Un anillo espacial?», pregunta la voz, y el episodio termina con la incógnita sobre ese hallazgo.
Al activar un espacio especial con manantial y cincuenta acres, Javier descubre un sistema capaz de generar comida y promete alimentar a sus cuñadas tras la hambruna. Recolecta hierbas mientras Paola y Lucía recuerdan que el Javier original favorecía a Catalina Rojas, su prometida, dejando a la familia sin víveres. Clara suplica que no vuelvan a dar alimentos a otros. Javier decide no complacer más a Catalina y priorizar a sus cuñadas, anunciando que usará "ese plan"; queda por ver si su decisión y el sistema convencerán a la familia.
En la casa de los Santos, la cuñada impone su autoridad y amenaza con echar a las mujeres si la desafían. Sofía revela que no queda comida; la cuñada ordena a Irene y Lucía buscar hierbas comestibles y les prohíbe entregárselas a Catalina, advirtiendo que eso los condenaría a más hambre. Paola sugiere abandonar a Javier, pero otros defienden que es su cuñado y deben cuidarlo. La cuñada reprende las críticas y exige lealtad; las mujeres se disculpan. Al final, Javier es interpelado: debe tomar una decisión que decidirá si la casa mantiene la unidad o sufren la expulsión.
Al descubrir que puede canjear objetos, una persona aprovecha un espacio y un sistema para cavar hierbas y así alimentar a sus cinco cuñadas. Mientras recoge plantas, Aníbal irrumpe y reclama la zona de caza; lo acusan de acaparar la presa y dejar al pueblo sin recursos. Javier y otros le reprochan que siempre toma la mayor cuota. Aníbal se niega a ceder, insulta y amenaza con vengarse si no lo acompaña a cazar. El choque escala a una amenaza directa: 'A ver quién paga a quién', dejando abierto quién obtendrá los recursos y si las cuñadas quedarán a salvo.
El episodio abre con Sofía, Elena y Lucía agotadas tras buscar hierbas y sin hallazgos; temen que sus cuñadas estén muriéndose de hambre. Javier desaparece mientras ellas rastrean la colina; asumen que llevó hierbas a Catalina. Vuelve inesperadamente y revela dos kilos de arroz: la comida despierta júbilo inmediato. Tras la celebración, Javier presenta a una mujer diciendo “esta es mi segunda cuñada”. El alivio por el arroz choca con la sorpresa general; el grupo exige saber el origen de los víveres, dejando sin resolver la procedencia y el papel de la recién llegada.
Ante la hambruna la familia descubre víveres que los padres habían ocultado como dote para Catalina. Javier ordena usarlos y prepara una sopa para salvarlos. Al servir, las cuñadas se quedan apartadas por costumbres que prohíben que las mujeres se sienten a la mesa. Javier las desafía: en esta casa ya no importará el sexo, comerán y compartirán todo. Algunos defienden las reglas de los ancestros; otros buscan recuperar la personalidad del Javier original para cambiar mentes. El episodio concluye con Javier llamándolas a comer, pendiente si la casa aceptará romper la tradición.
Durante la comida, Javier —ahora presentado como el único hombre en la casa— promete que las cuñadas no volverán a pasar hambre y organiza una salida a la colina para recoger hierbas. Mientras se dividen en grupos, Elena es mordida por una víbora. Javier intenta extraer el veneno en el lugar y se impone, pese a que Elena advierte que no conviene hacerlo así. Otros intentan detenerlo y le gritan que suelte; la extracción queda en curso y la salud de Elena permanece incierta, dejando la confrontación de Javier como el conflicto inmediato.
En este episodio una discusión estalla cuando alguien recrimina a Javier por tratar mal a su cuñada; ella aclara que él le chupó el veneno de una víbora y Elena le desinfecta la herida. La situación escala al oír los gritos de Sofía: Javier corre y encuentra a Aníbal intentando atraerla con carne. Una niña y su madre se enfrentan a Aníbal; la pelea se vuelve física, Clara y otros intervienen y Javier agrede a Aníbal. El episodio termina con la acusación '¿Te atreves a pegarme?', dejando la denuncia y sus consecuencias inmediatas sin resolver.
Transportado a una época de hambruna, Javier Santos despierta en el cuerpo de un holgazán cuidado por cinco cuñadas. Al activar el enigmático Sistema Espacial, transforma la pobreza familiar y gana habilidades que irritan a su primo Aníbal, obsesionado con sus logros y con las mujeres de la casa. Aníbal intenta sabotearlo una y otra vez, aliándose con un matón para tenderles una trampa, pero Javier descubre los planes y los frustra. Durante una sequía lidera a los aldeanos en el cultivo de maní para sobrevivir; en el proceso, surgen sentimientos inesperados entre él y sus cuñadas. Tras resolver la crisis, halla una fuente de agua, establece una caravana comercial y convierte la adversidad en prosperidad, pasando de don nadie a triunfador.