En la fiesta de la fábrica avisan a Mateo que hay un escándalo en la cabina de radio. El episodio mezcla su presente con recuerdos: en su vida pasada entró a la cabina, peleó con Adrián para proteger a Valeria y fue acusado; el director lo casó con su hija para cubrir el asunto, lo despidieron y quedó arruinado. En la confrontación Valeria lo señala públicamente y revela que el niño que Mateo crió es sangre de Adrián. Renacido y herido, Mateo promete cumplir su nuevo propósito y ajustar cuentas; su próximo movimiento queda en suspenso.