Valeria está encerrada dentro de una habitación mientras su padre, su madre y el director la llaman desde el pasillo para que abra la puerta. Ellos insisten y la llaman desde afuera; Valeria responde que está bien y pide que se vayan. El director, al mencionar lo que dijo Diego, se pregunta si ella está tan desesperada que los quiere echar. Los llamados se intensifican, los padres repiten que es su papá y que abra, y alguien ordena "¡Tráiganme el martillo!" El episodio termina con la inminente entrada forzada y la incertidumbre sobre la reacción de Valeria.