Mateo bloquea la puerta del teatro para evitar que el director y otros vean a Valeria en su estado. Su madre y compañeros le ruegan que abra; el director lo despide y la situación escala cuando llega el Sr. Vargas. En la confrontación, alguien acusa a Mateo de haber abusado de su hija; él niega los cargos, recuerda que en su vida pasada fue usado como chivo expiatorio para proteger a Adrián y pide al director que demuestre su inocencia. El episodio termina con la acusación sin resolverse y el futuro de Mateo en juego.