En la puerta de una fábrica, una muchedumbre exige al director Alejandro que saque a Mateo, acusado por Valeria. La situación escala cuando varios quieren entrar para 'agarrarlo con las manos en la masa' y ordenan violencia: '¡Péguenle fuerte! ¡Hasta que admita su culpa!'. Esmeralda intenta defender a Mateo, otros la desmienten y presionan por represalias. Alejandro, ante el temor por su reputación, recibe la exigencia de forzar la salida de Mateo y su madre. El episodio termina con Alejandro con la decisión en mano: permitir la entrada violenta o ordenar la expulsión inmediata aún por resolverse.