Diego aparece en la cabina de sonido donde trabaja Valeria, afirma que hay gente adentro haciendo 'cochinadas' y pide abrir la puerta. Los presentes temen que el rumor llegue al director y ponga en riesgo la fábrica y sus empleos. Una mujer, que llama 'mi ex suegra de la vida pasada' a la madre de Valeria, recuerda haber sido humillada y que le arruinaron la cara. La madre la insulta y la acusa de ser un violador. La puerta sigue cerrada; abrirla o silenciar la acusación queda como la decisión inmediata.