La protagonista cree en el amor de Paulo pese a su frialdad tras casarse. Después de graduarse y casarse, Paulo se distancia cada vez más, rechazando su afecto e incluso negándose a cuidarla cuando está enferma. Aunque ella trata de mantener la esperanza basada en comentarios que suavizan la actitud de Paulo, la realidad de su indiferencia la golpea repetidamente. Cuando Paulo, nervioso y obsesionado, envía a alguien por medicinas para ella, parece demostrar que sí le importa, pero la protagonista, cansada de sus heridas emocionales, decide que ya no quiere seguir amándolo, enfrentando la desgastante relación en este punto crucial de su vida.