Pau regresa a casa para devolver un reloj y encuentra a Teresa tirando sus pertenencias, lo que desata una discusión sobre la posesión de esos objetos. Aunque tratan de minimizar el conflicto, la tensión aumenta con la intervención de otra persona que los observa. Pau acepta quedarse y Teresa le pide que le haga un retrato, lo que los acerca. Sin embargo, Pau revela a otro personaje que sus acciones con Teresa son solo fachada, pues en realidad solo piensa en alguien más. La escena termina con un intercambio tenso sobre un collar y dinero, dejando abierta la intriga sobre las verdaderas intenciones y relaciones de los personajes.