Durante un juego de verdad o reto entre amigos, Paulo es desafiado a mostrar su celular, revelando que no tiene ninguna foto ni rastro de su esposa Isabel, con quien lleva siete años casado. La falta de recuerdos digitales provoca dudas sobre sus sentimientos hacia ella. Cuando el juego avanza, Teresa propone un reto que implica compartir una barra de chocolate, pero duda en incluir a Paulo por estar casado. Sin embargo, insiste en jugar con él, asegurando que Isabel es comprensiva, lo que deja abierta la incógnita sobre las verdaderas dinámicas entre ellos.