Isabel regresa a casa tras pasar quince días con Teresa, pero enfrenta la indiferencia de Paulo, quien está emocionalmente distante y confuso. Isabel expresa su agotamiento tras años de entrega sin reciprocidad y decide dejar de sacrificar su vida por amor, anunciando que ahora se amará a sí misma. Mientras Paulo está borracho y es responsabilidad de Isabel cuidarlo, ella duda en hacerlo, pese a las obligaciones matrimoniales. El episodio termina con una sospecha inquietante cuando Teresa parece haber puesto algo a Paulo, cuestionando las verdaderas intenciones de quienes lo rodean.