La protagonista pide el divorcio a Paulo, justificando que su amor se ha acabado por su indiferencia, aunque aún lo ama tras siete años juntos. A pesar de que Paulo no sabe expresar sus sentimientos y sufre en silencio, ella está decidida a separarse. La protagonista inicia el trámite legal y comienza a tirar sus pertenencias, lo que desata sorpresa y tristeza en quienes la rodean. Cuando Paulo descubre lo que hizo, queda devastado. El episodio termina con la incertidumbre de cómo enfrentará Paulo esta ruptura definitiva marcada por la frialdad y el distanciamiento.