Bea y Eli enfrentan la tensión tras la elección de la princesa destinada a Norteza, que Bea teme pueda ser ella. Eli insiste en que el padre la protegerá y no la enviará al frío destino. Bea ofrece renunciar y convertirse en la concubina de Eli para permanecer cerca, pero él la rechaza y promete cuidarla tras su boda con otra. Mientras Bea se niega a viajar en un carruaje desconocido, Eli recuerda la promesa de protegerla tras salvarla, aunque su relación queda en conflicto por el pasado y el frío literal y figurado que los rodea.