Bea, una princesa enferma de un resfriado, regresa bajo una nevada y se desmaya al llegar a la mansión, permaneciendo inconsciente. Una criada asume la culpa por haberla dejado regresar sola, revelando que años atrás se prohibió que la protegieran durante sus salidas por órdenes de la princesa, quien ahora se muestra arrepentida. La princesa recuerda que asistirá a un matrimonio político crucial para la paz entre naciones, lo que exige cuidar su salud, mientras lidia con su delicado estado y la preocupación de no llegar a su boda. El episodio termina con la incertidumbre sobre su recuperación y el futuro del matrimonio.