En el banquete de primavera, asistentes hacen apuestas por el ganador de un concurso poético. Jimena y la esposa del Primer Ministro discuten cuando ésta apuesta solo 300 taeles a que pierde Don Carlos; otra mujer responde poniendo 3.000 a que gana su esposo. La discusión escala a empujones e insultos sobre legitimidad familiar ("hijo de concubina", "heredero del ducado Peñalba"), que públicamente avergüenzan a los presentes. Entonces un hombre eleva la apuesta a 30.000 taeles por su esposa, otra vez contra Don Carlos. La enorme apuesta cambia las reglas del juego y exige una réplica inmediata.