En el Banquete de Primavera una apuesta por Don Carlos se transforma en un reto de honor: alguien arriesga 30.000 taeles a su favor y Jimena propone que la perdedora se arrodille y pida perdón públicamente si él gana. Con Don Carlos señalado como favorito, el padre (Sr. Vargas) exige que Jimena cumpla y la acusa de humillarlo. Jimena se niega, cuestiona en qué identidad debería arrodillarse, duda que Carlos acepte y advierte el posible reproche del Emperador, además de recordar el apoyo del Sr. Peñalba; queda por decidir si la humillación ocurrirá y cómo responderá Don Carlos.