En un banquete oficial se anuncia un concurso de poesía sobre la primavera. Jimena, que trajo a un monje desconocido, participa mientras los invitados esperan; los concursantes componen al momento. Don Carlos recita apresuradamente un poema que provoca sorpresa: Jimena reconoce esos versos porque Gabriela se los había dado antes. La sala se inquieta; se pregunta cómo Don Carlos sabe el poema y si Gabriela lo entregó a alguien más. Además, Don Carlos ordena que Jimena se arrodille, situándola en el centro del conflicto. Queda por decidir quién compartió el poema y qué consecuencias afrontará Jimena.