Marta, dos años atrás, elige quedarse con su padre y sus tres hermanos tras el divorcio. Su familia la obliga a aceptar un matrimonio arreglado con el presidente del Grupo Ramos, un hombre mayor, y la golpean para corregirla y asegurar que aporte a la familia. Marta protesta, reclama su valor y revela que en esos dos años consiguió contratos desde la familia López para sostener el Grupo Sarto. La noche antes de la boda se pronuncia la amenaza: el cadáver de la novia será una gran sorpresa. El episodio termina con Marta resistiéndose y un peligro inminente sin resolución.