Nicolás reconoce a Ana como su hermana y alguien lo obliga a largarse, advirtiéndole que no la moleste; él recuerda que en una vida pasada le pidió no decir que era de la familia López. De regreso en casa, Ana, tras un primer día caótico, recibe la oferta del señor López para que Marcos la ayude con las tareas: Marcos fue estudiante destacado. Ana se resiste y confiesa haber olvidado conocimientos por trabajar en la empresa. Marcos acepta y empieza a explicarle el primer ejercicio, dejando en suspenso si podrá ponerse al día.