Ana llega a una habitación amplia que el señor López le ofrece y se instala agradecida; le prometen redecorar y traerle comida, y le dicen: "A partir de ahora, esta será mi habitación." Su calma se rompe con un recuerdo vívido de su vida anterior: la humillación por parte de su padre y hermanos y una persecución donde un hombre llamado David la amenaza —"te rompo las piernas"— y la golpea. El episodio muestra el choque entre la nueva protección y el trauma revivido. Queda la pregunta inmediata: ¿confiará Ana en ese cuidado o dejará que el miedo la guíe?