Al llegar el señor López con Ana, la familia la presenta como la niña que él encontró y anuncia que desde hoy vivirá en la casa. Los hermanos, especialmente Joaquín y Nicolás, comentan su belleza pero desconfían: la llaman vanidosa y sugieren que su corazón puede ser oscuro. Marcos está ausente por trabajo, y Ana recibe su habitación mientras los demás mantienen una aceptación formal pero fría. La escalada muestra miradas y murmullos que ponen en duda su lugar. El episodio cierra con Ana instalada pero vigilada, y la familia dividida sobre si realmente debe quedarse.