En la casa, la llegada de Ana desencadena un choque: algunos hermanos la humillan y la obligan a tareas domésticas, mientras ella recuerda haber sido explotada en su vida pasada y jura no repetirlo. El padre, Sr. López, la inscribe en la universidad y obliga a Marcos a acompañarla y protegerla, lo que desata burlas y resistencia. En la inscripción Ana sufre pellizcos y mofas y reacciona con enojo. El episodio concluye con Marcos y Ana frente a la universidad; ella le pregunta si lo intimida, dejando incierto cómo cumplirá él la orden paterna.