De noche Ana, sedienta, sale de la habitación y encuentra a alguien que la obliga a quedarse y beber de un vaso grande; la llaman obediente. A la mañana siguiente los miembros de la casa se enteran de que su madre la llevó a la familia López y la critican por no servir ni para lavar ropa. Ordenan a David llamarla para que regrese esa noche y lave su ropa, y además deciden que al salir de clases deberá volver a casa para lavar toda la ropa. El episodio termina con la exigencia pendiente: Ana tendrá que enfrentar si obedece.