En un puesto de sandías, matones extorsionan al vendedor: lo amenazan, dañan frutas y exigen cuotas por $10. Los clientes prueban sandías amargas y el conflicto escala hasta que aparece Sr. Pablo, quien los reduce, reprende el cobro y les ordena limpiar y buscar trabajo honesto. Después, un hombre pide a Pablo que contrate a su hijo Jaime en la obra; Pablo revela que oculta su identidad como líder del sector construcción porque su hijo cree que solo vende sandías. El episodio termina con una llamada que exige dinero por Santiago, dejando la extorsión sin resolver.
Santi agradece a Nuria por los planos y se disculpa por no invitarla a cenar porque debe ahorrar el sueldo para la dote; aceptan comer en casa. En el dormitorio obrero, Jaime encuentra el lugar sucio, se queja de que su padre lo trajo para foguearlo y un compañero le ayuda a ordenar. Mientras comen hot pot surgen reclamos por ruido y por el uso del área: alguien la declara privada y la discusión sube hasta "¡Ya basta de abusos!". Tania aparece y enfrenta a Santi; él replica: "Sí, te estoy j*diendo. ¿Y?" Su llegada deja la tensión abierta.
En un lugar concurrido, Tania es confrontada por alguien que recuerda que su madre está hospitalizada y la acusa de andar con matones. Jaime Sarto, hijo de la familia Sarto de Surel, aparece junto a sus hombres, la humilla con regalos y la sujeta mientras presume que solo él puede satisfacerla. Bajo presión Tania admite que su relación con Santiago fue una misión encargada por Jaime. La confesión desata la furia de Santiago y la violencia de los secuaces; Tania, liberándose parcialmente, amenaza con matar a Jaime. El episodio queda abierto a la respuesta de Jaime y la inminente represalia.
Despertado a la fuerza, Santiago enfrenta a Jaime, quien lo acusa de meterse con su novia y lo humilla frente a otros. Una mujer le recuerda que su padre puso hasta sus últimos ahorros para que ella y el hombre pudieran casarse. La disputa escala hasta que Jaime detiene la pelea y coloca explosivos: dos cables y dos minutos para cortar. Jaime ofrece pelear solo si Santiago sobrevive, mientras Nuria pide más emoción. El episodio cierra con el tiempo corriendo y Santiago obligado a elegir qué cable cortar para salvarse.
En plena huida, Santiago intenta proteger a Nuria: ella le suplica que se oculte, él se niega. En un momento de peligro admiten su atracción y prometen estar juntos si sobreviven. Los captores, que los someten y celebran su suerte, se niegan a soltarlos y anuncian 'otro juego', dejando claro que controlan la situación. Jaime aparece para intervenir, pero recibe una amenaza directa: si no obedece, matarán a la amiga (Nuria). El episodio culmina con Jaime forzado a elegir obedecer o arriesgar la vida de Nuria, decisión inmediata aún sin resolver.
En este episodio un grupo confronta a Santiago y a Jaime mientras obligan a jugar una ruleta de 'vida o muerte' que está trucada. Un hombre se ofrece a cambio: pide que no hagan daño a una mujer presente, Nuria, y acepta que si sale 'muerte' le corten una pierna o hagan con él lo que quieran. Los captores, liderados por el 'heredero', presionan y exigen que lo maten; la escena escala con gritos, amenazas y la ruleta manipulada. El episodio termina con la orden 'Mátenlo' y un grito de '¡Detente!', dejando pendiente si lo matarán.
En la calle, el papá de Santiago —identificado como vendedor de sandías— llega a la escena donde Santi ha sido golpeado y una chica está retenida. Un grupo acusa a Santi de meterse con la gente equivocada y establece condiciones: primero que suelten a la chica, luego exigen que el padre se arrodille, pida disculpas y les pague. El padre defiende a su hijo y niega que haya agredido a nadie, mientras las amenazas se intensifican. El episodio termina con el ultimátum: arrodillamiento y pago ahora, o los tres no se van, y él debe decidir.
En la calle una pelea estalla cuando un joven empuja a otro; le exigen arrodillarse y lo insultan. El joven pregunta quién es su padre y dice: Fernando Sarto de Surel; lo identifican como Jaime y dicen que su padre debería controlarlo. Aparece Don Pablo y alguien lo llama "papá". En casa, el señor Fernando pregunta por qué Jaime no ha vuelto y creen que se quedó en el sitio de obra. Entonces llaman por teléfono a don Pablo: "Ven a la fábrica Paz. De inmediato." La llamada exige decisión urgente mientras el paradero de Jaime queda sin aclarar.
En la fábrica Paz los agresores arrastran a un grupo: el joven Santi, su papá y Nuria, y exigen sumisión y dinero. Tania humilla a Santi y lo compara con Jaime; los atacantes piden disculpas arrodilladas y $100.000 para dejarlos ir. La situación escala a golpes y amenazas; Santi queda herido mientras el padre ofrece una tarjeta con $2.000.000 para que se marchen y promete venganza si dañan a su hijo. El episodio termina con la entrega del dinero y la frase 'Entonces espera a que sobreviva', dejando en suspenso la vida de Santi y la elección de los agresores.
Pablo Olivar fue líder del Grupo Auge, pero ocultó su identidad para formar a su hijo Santiago, haciéndose pasar por vendedor de sandías en un mercado nocturno del sitio de obra. Santiago se entrenó desde abajo mientras vivía humillaciones: Jaime Sarto, hijo arrogante de Fernando, lo menosprecia, le arrebata a su novia Tania y lo reprime sin piedad. La tensión escala hasta que, en un momento decisivo, Pablo reaparece y revela su verdadera identidad; sin embargo Jaime, ciego por su desprecio, no lo reconoce ni se inmuta. La revelación rompe certezas, las lealtades se ponen en juego y la llegada de Fernando al lugar cambia el pulso de la situación, dejando el conflicto abierto y la tensión al límite.